la cosa es la de siempre, según me parece.
es la cosa de que uno escribe porque es así como se siente más cómodo. yo me siento más cómodo jugando con las palabras que -casi- con cualquier otra cosa. nunca he tenido mucho compromiso con ello, tampoco. yo juego.
es veldá -como la de niulka- que a veces los juegos son graves como palabra grave o como paciente grave. es veldá. y por eso a veces uno sale -yo salgo- con que “la literatura es un veneno que no se elige, que se contrae” y esas cosas que a baudelaire le encantaba decir. sí es cierto. también me ha pasado.
pero la verdad es que, a fin de cuentas, lo que siempre siempre me ha gustado de la poesía -muy en particular de la poesía- es su carácter de plastilina -me hubiera gustado decir “play-doh” para que la palabra “juego” apareciera desde ya, de un modo u otro-, de cosa indefinida, movediza, sabrosa. y tan sorprendente como absurda.
lo que a mí siempre me ha gustado de la poesía es hacerla y deshacerla. leerla no tanto. y muchísisisimo menos estudiarla. guajc.
ya a los seis o siete años tenía hasta empastado -por mí mismo- mi primer libro: “don quijote de la gorra y sancho pancho”. y en la portada misma se aclaraba: “versión cómica”. se trataba de un bodoque de hojas blancas con dibujos de las escenas emblemáticas del clásico ese y mi recreación narrativa del asunto. me lo pasé bien entonces, me acuerdo. y eso mismo es lo que quiero seguir haciendo.
por eso me gustó conocer los poemas de rodrigo solís y los de pato hernández merino y otros cursísimos o bizarros hasta las arcadas (como el “soneto de tus vísceras” de baldomero fernández moreno. el poema más importante de toda mi vida) y luego muchos más.
siempre lo he dicho: yo escribo por culpa de rodrigo solís y del pato. y si aprendí algo de ellos es que decir cosas duras no me obliga a usar palabras duras. así fue que le di la bienvenida a betancourt, josé agustín, krahe y así y así.
cómo hablas pinche diego.
lo que quiero decir es que me gusta jugar con las palabras desde hace tiempo, pues.
y, claro, no soy el único: hay un chorro de gente que sabe usar las palabras. unos son muy serios y otros no tanto. unos las usan en inglés y otros en francés. también en español las usamos muchos.
y luego pasa que nos encontramos unos a otros. nos vamos haciendo cuates. o enemigos fatales. pero contactos del feis hasta la muerte o la desaparición. lo que suceda primero.
hace años conocí a nandi, que me presentó la onda de los slams poéticos. y a diego le gustó eso. hicimos uno cuando la editorial gaveta existía. pero en realidad lo hicieron ceci, nandi y mario. me parece que fue un éxito en más de un sentido.
han pasado montones de años y han habido montones de proyectos también. y bien padres ¿eh? bueno… ¿cómo será la cosa que ahora todos mis alumnos dicen “ay sí… a ti se te hace fácil porque eres escritor”? paso a creer. escritor.
en fin. hace poco conocí a ginna funkwallace. un encanto de mujer por donde le busquemos. y me removió muchas ondas. pero muy en particular las que tienen que ver con hacer poesía. casi al mismo tiempo, brigitte meloche, otra dama de oficio escritora me invitaba a hacer algo junto con ella para un evento que le debemos íntegramente a rogelio dueñas. se me volvió a prender la mecha. así de plano.
y soy de mecha corta, ya lo saben muchos. a ver… aguas. si alguno de ustedes hace un chiste con la expresión “mecha corta” pos fuck you very much.
quiero decir que me prendo fácil y así de fácil abandono los proyectos. chiva y otros hermanos que quiero con un amor de verdad lo saben bien.
el caso es que los días cambian, y de pronto ya no es mi ímpetu el que me hace mover la maquinita de los proyectos. ahora resulta que hay otras personas que hacen cosas y me llenan de ganas y hasta de apoyo. en este sentido, alejandlobito ha sido una pieza clave. es un chavo muy parecido a mí cuando tenía su edad: fresa pero inquieto. mamila pero con ganas de no serlo tanto. es un buen chico. y es muy talentoso. él sí. y además le gusta lo que hago, así es que me cayó bien. uy, requete bien.
alejandro tiene muchas ganas de hacer cosas todo el tiempo y cuando le conté de algunas ideas que me andaban rebotando en la cabeza con respecto a publicaciones, iniciativas de juegos literarios colectivos, etc. él se apuntó de volada y de volada empezó a solucionar broncas. tanto, que de un día al otro, nos armamos una “editorial”… otra casa en el árbol. otro juego. así sí me hallo. así la mecha la alarga su ímpetu suyo de él.
la “editorial ita”, que tiene por emblema un lobo -¿qué más? ¡¿qué más?!- va a servir para algo. ora verán. y esperamos que ustedes quieran hacer algo con ella. jugar pues. de eso se trata. de jugar… de jugar con letras, con monos, con fotos, con rolas. jugar.
y eso sí. jugar en la nueva terraza del barrio: la internet.
¿cómo ven?
- diego villaseñor




